El proyecto para construir el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara dio un giro luego de que quedara descartado el esquema de concesión privada planteado originalmente por el gobierno de Pablo Lemus.
La obra tiene un costo estimado cercano a los 12 mil millones de pesos y, de acuerdo con la información disponible este 21 de octubre, la alternativa que toma fuerza es financiarla directamente con recursos de los gobiernos federal y estatal, sin entregar su operación durante 20 o 25 años a una empresa privada.
La presidenta Claudia Sheinbaum había advertido previamente que su gobierno estaba dispuesto a colaborar para resolver la crisis del agua en Guadalajara, pero dejó claro que no respaldaría un esquema que pudiera derivar en la privatización del servicio.
“Nosotros no estamos de acuerdo en apoyar la privatización del servicio del agua”, señaló Sheinbaum al explicar que Conagua y el gobierno de Jalisco analizarían conjuntamente las alternativas técnicas y financieras para desarrollar la infraestructura necesaria.
El gobierno de Jalisco había propuesto financiar el acueducto mediante un modelo denominado Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación (CMRO), que contemplaba la participación de una empresa privada durante varias décadas. Ese planteamiento enfrentó rechazo político y social ante señalamientos de una posible privatización indirecta.
Ahora, con el esquema privado descartado, Federación y Jalisco deberán definir cuánto aportará cada gobierno para concretar una de las obras consideradas centrales para mejorar el abastecimiento y la calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
