La feria “Unidos por el Manatí” busca enseñar a las nuevas generaciones por qué proteger esta especie en peligro de extinción también implica conservar ríos, lagunas, bahías y pastos marinos.
La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, participó en la Feria Ambiental “Unidos por el Manatí”, organizada con motivo del Día Nacional y Estatal del Manatí, conmemorado cada 7 de septiembre.
El encuentro estuvo dirigido principalmente a niñas y niños, quienes participaron en talleres, juegos, manualidades y diferentes actividades diseñadas para conocer las características y necesidades de conservación de esta especie.
Durante la jornada, los participantes elaboraron materiales como máscaras de manatí y recorrieron espacios educativos donde aprendieron sobre los ecosistemas acuáticos de Quintana Roo.
El protagonista de la celebración fue el manatí antillano (Trichechus manatus manatus), mamífero acuático herbívoro que habita en aguas someras, ríos, lagunas y bahías.

Un ejemplar adulto puede alcanzar alrededor de tres metros de longitud y pesar varios cientos de kilogramos. Su alimentación se basa principalmente en vegetación acuática y pastos marinos.
En México, el manatí está clasificado como una especie en peligro de extinción, por lo que su conservación requiere tanto la protección directa de los ejemplares como de los ecosistemas donde se alimentan y reproducen.
Quintana Roo concentra una población importante de esta especie y cuenta con el Santuario del Manatí de la Bahía de Chetumal, decretado como área protegida en 1996.
El santuario comprende más de 280 mil hectáreas y constituye una de las principales zonas de alimentación, refugio y reproducción del manatí en territorio mexicano.
Entre las principales amenazas se encuentran la pérdida y modificación del hábitat, contaminación, enredos en redes de pesca y colisiones con embarcaciones, además de las presiones derivadas del desarrollo costero.
Con actividades como “Unidos por el Manatí”, las autoridades buscan que la educación ambiental comience desde la infancia y que la conservación de esta especie se vincule con una visión más amplia de protección de los mares, ríos, lagunas y humedales de Quintana Roo.
