Autoridades de Irán acusaron oficialmente a Estados Unidos e Israel de cometer actos que calificaron como genocidio, en el contexto del conflicto y los recientes ataques en su territorio.
De acuerdo con los señalamientos, las agresiones habrían impactado infraestructura civil como hospitales, ambulancias, refinerías y plantas de agua, lo que ha generado una fuerte reacción por parte del gobierno iraní.
Las autoridades indicaron que, bajo esta interpretación, consideran que tienen derecho a responder con medidas equivalentes, incluyendo acciones militares y el uso de armamento avanzado.
Asimismo, señalaron la posibilidad de aplicar disposiciones relacionadas con el trato a prisioneros de guerra en el marco del conflicto.
El caso ha incrementado la tensión internacional, mientras distintos actores globales siguen de cerca la evolución de la situación en la región.
